Dublín en 4 días – Días 1 y 2

Dublín en 4 días – Días 1 y 2

Escapada a Dublin: 4 días en la capital de la república de Irlanda

Dublin es sin duda una ciudad europea con gran atractivo para un viaje, por su riqueza en historia mientras no deja de ser una ciudad moderna.

La ciudad está recorrida por el río Liffey, que es cruzado por varios puentes.

Cuenta con un aeropuerto que dista de la ciudad unos 13 kilómetros aproximadamente, unos 30 minutos en transporte publico. El precio es de unos 7 euros (esto es importante, la moneda es el euro por lo que ¡no será necesario cambiar divisa!)

Como en el viaje a Cardiff a la hora de planificar es muy importante el tema de los horarios. La mayoría de los lugares cierran a las 6, si no antes.

Nuestra llegada el sábado fue a las 17’30, por lo que no dejamos las maletas en el hotel hasta las 18. Ese primer día lo utilizamos para dar una vuelta y ver la zona de Temple Bar. En ella se concentra la vida nocturna. Gran cantidad de pubs, bares y restaurantes por los que salir a divertirte.

Dublin, Temple Bar

Esta primera noche y por no dar muchas vueltas buscando donde cenar probamos “Banyi Japanese Dining”. Una buena opción sin duda y muy recomendable.

Dublin Banyi Japanese Dining

Tras la cena seguimos callejeando. El ambiente era animado y la temperatura no era fría para lo que esperábamos. Molly Malone aguardaba por la zona con su puesto de berberechos y mejillones frescos.

Molly Malone Dublin Tomamos una Guinness antes de seguir pateando. Bordeando el río llegamos a un puente diseñado por Calatrava. Hasta allí ha llegado…

Día 2: Dublin y los escritores

La ciudad fue hogar de varios autores que reflejaron su visión de esta en su obra, y hay monumentos y atracciones dedicados a estos. Oscar Wilde, James Joyce o Bram Stoker son quizás los más importantes.

Dublín : Oscar Wilde Memorial

Tras el desayuno caminamos por O’Connell Street, contemplando los diversos monumentos que cada día observan gran cantidad de turistas: the Spire, la estatua a Parnell – en el cruce con la calle con el nombre del político- entre otros. Nos encaminamos a St Mary’s Pro Cathedral, de arquitectura neoclásica. Después decidimos visitar el Trinity College y el libro de Kells, pero el horario en Google no estaba actualizado y aparecía el de verano. Habíamos planificado llegar a las 10’30 y de ahí, seguir haciendo marcha. La hora real de apertura eran las 12’00. Decidimos aprovechar esa hora y media para explorar las inmediaciones y nos acercamos al Oscar Wilde Memorial. 

De ahí nos dirigimos a la Galería Nacional de Irlanda. Obras de diversos autores desde la Edad Media hasta el siglo XX- de los que conoces seguro por aquellas diapositivas de historia del arte-.

Evita las colas a los principales monumentos comprando las entradas por internet

Tras esto volvimos a la biblioteca del Trinity College. 20 minutos antes ya había una gran cola para adquirir las entradas… Algo evitable reservando por internet… Incluso 20 minutos antes. Las entradas compradas por internet tenían prioridad, y su precio es de 13 € por persona. El ticket incluye el acceso a la exposición de “The book of Kells” – donde no se pueden hacer fotos-  y a la impresionante biblioteca con ejemplares bastante antiguos. Personalmente no me interesó la zona del libro de Kells, y 13 euros solo por la biblioteca es, tal vez, un precio excesivo. Al parecer antes estaba dividida la visita pudiendo añadir de manera opcional esa parte, y ahora han creado un paquete.

Biblioteca del Trinity College Dublin

De ahí marchamos en dirección a la Christchurch y a la Catedral de San Patricio. El precio de la entrada en cada una de ellas es de 6 euros, y la duración de la visita mirando todo con detenimiento es de aproximadamente 1 hora. Como teníamos prevista la visita a la Guinness StoreHouse decidimos entrar solo a una de estas – siguiendo los consejos que otros habían dejado en mi odiada TRIPADVISOR-.

Elegimos la Catedral de San Patrick. Bustos, estatuas e impresionantes cristaleras. La iglesia más grande de Dublín esta recorrida también por varias lápidas a través de las cuales podemos entrever algo de la historia de la ciudad.

Catedral de San Patricio Dublín

De camino a la fábrica de Guinness pasamos por el Castillo de Dublin, el ayuntamiento (cerrado por ser domingo) y comimos. Como os he recomendado antes es mejor si compráis las entradas antes por internet. Y quizás, si vais a este ritmo, la Dublin Pass para un día .

James y la fábrica de Chocolate Guinness

La fábrica de Guinness se visita de manera libre – siguiendo un recorrido indicado – tras una breve introducción en el punto de partida. Allí se nos explica que el creador consiguió un contrato de alquiler firmado para 9000 años – ¡¡¡a un precio de 45 libras anuales!!! (podéis ver otras curiosidades sobre la marca en el blog “Otra pinta, please“). Desde allí veremos las diversas fases de producción y control de calidad de la cerveza tostada, haremos una cata y tendremos una pinta gratuita en el Gravity Bar, en la última planta. Tiene unas vistas impresionantes, por lo que os recomiendo que realicéis la visita en horas con luz. La ciudad por la noche no es tan asombrosa como otras capitales.

La visita a la Guinness Store House es sin duda imprescindible.

La cena de esa noche fue en The Church, una iglesia reconvertida en restaurante. La cena no era nada del otro mundo, seamos francos. El entorno es lo que hace que valga la pena. Más info: The Church

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